
La enfermedad de Dupuytren, descrita en el siglo XIX por el barón Guillaume Dupuytren en 1832, es una afección progresiva que impacta principalmente en las manos. Se caracteriza por el engrosamiento y la retracción de la fascia palmar, una estructura situada bajo la piel de la palma de la mano. Con el paso del tiempo, esta alteración puede formar nódulos y cordones fibrosos que limitan la extensión de los dedos.
Aunque en sus primeras fases puede pasar desapercibida o provocar únicamente una pequeña dureza en la palma, la enfermedad puede avanzar de forma lenta y progresiva hasta dificultar gestos cotidianos como apoyar la mano sobre una mesa, introducirla en un bolsillo, dar la mano, coger objetos o realizar determinadas actividades laborales. Hasta hace relativamente poco, su tratamiento había permanecido prácticamente inalterado, basado sobre todo en la corrección quirúrgica de la contractura.
Las causas exactas de esta enfermedad aún no se comprenden completamente, pero se la relaciona con factores hereditarios, hepatopatías, diabetes y alcoholismo. También se ha observado una mayor frecuencia en hombres adultos y en personas con antecedentes familiares. Además, suele asociarse con otras condiciones como la fibromatosis plantar y la enfermedad de La Peyronie en hombres.
La predisposición genética juega un papel crucial en su desarrollo, manifestándose en ocasiones de manera más agresiva en individuos con familiares afectados. Por este motivo, cuando existen antecedentes familiares, es importante prestar atención a los primeros signos, especialmente si aparecen pequeños nódulos en la palma o sensación de tirantez al intentar extender completamente los dedos.
Síntomas y diagnóstico de la enfermedad de Dupuytren
Los pacientes experimentan una retracción progresiva de los dedos debido a la contractura de la fascia palmar. Aunque comúnmente se cree que afecta a los tendones, la enfermedad realmente compromete la fascia palmar, que se engrosa y se acorta formando cordones bajo la piel.
Por lo general, la enfermedad afecta primero al meñique, seguido del cuarto dedo y, en menor medida, al pulgar. En fases iniciales, el paciente puede notar un pequeño bulto duro en la palma de la mano, molestias leves o una sensación de tensión. Con el tiempo, estos cordones pueden impedir que el dedo se estire por completo, provocando una deformidad en flexión.
El diagnóstico suele ser clínico y se realiza mediante la exploración de la mano. El especialista valora la presencia de nódulos, cordones, grado de contractura y limitación funcional. Una de las pruebas más sencillas consiste en intentar apoyar la palma completamente sobre una superficie plana. Cuando esto no es posible, puede existir una contractura significativa que requiere valoración médica.
Tratamiento quirúrgico de la enfermedad de Dupuytren
Aunque no existe una cura definitiva para la enfermedad de Dupuytren, el tratamiento quirúrgico puede corregir la contractura y devolver los dedos a una posición más funcional. El objetivo principal no es solo mejorar la apariencia de la mano, sino recuperar la movilidad, la capacidad de agarre y la autonomía del paciente en su vida diaria.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que pueden producirse recurrencias con el tiempo, incluso en dedos tratados previamente. La enfermedad de Dupuytren tiene un comportamiento variable: en algunos pacientes avanza lentamente durante años, mientras que en otros puede progresar de forma más rápida o afectar a varios dedos.
Hasta hace poco, el tratamiento quirúrgico era la principal opción en los casos avanzados. Consistía en intervenciones dirigidas a tratar cada dedo afectado y corregir los tejidos comprometidos. En casos crónicos o más severos, podía ser necesaria la extirpación parcial de la fascia, la realización de zetaplastias para liberar la piel retraída y, en situaciones graves, procedimientos complementarios como tenotomías.
La cirugía continúa siendo una alternativa fundamental cuando la contractura es importante, cuando existen varios dedos afectados o cuando el paciente presenta una limitación funcional relevante. La elección de la técnica depende del grado de afectación, la edad del paciente, la evolución de la enfermedad y las necesidades funcionales de cada caso.
Tratamiento no quirúrgico con colagenasa de Clostridium histolyticum
En los últimos años, ha surgido un enfoque menos invasivo para determinados casos: el uso de colagenasa de Clostridium histolyticum. Este tratamiento consiste en la infiltración de una enzima en la cuerda afectada, con el objetivo de debilitar el colágeno que forma el tejido fibroso responsable de la contractura.
Tras la infiltración, y una vez que la cuerda se ha debilitado, el especialista realiza una maniobra controlada de extensión para romperla y mejorar la posición del dedo. De este modo, se puede conseguir una corrección funcional sin necesidad de cirugía abierta en casos seleccionados.
Este tratamiento no quirúrgico puede ofrecer ventajas importantes, como una recuperación más rápida, menor agresión sobre los tejidos y reincorporación más temprana a las actividades cotidianas. No obstante, no todos los pacientes son candidatos. Su indicación debe valorarse de forma individual, teniendo en cuenta el número de dedos afectados, el grado de contractura, la localización de las cuerdas y la evolución de la enfermedad.
El tratamiento con colagenasa ha demostrado ser una alternativa eficaz en determinados pacientes, especialmente cuando existe una cuerda palpable bien definida. Sin embargo, el enfoque quirúrgico sigue siendo necesario en casos más complejos, en afectaciones múltiples o cuando la deformidad es severa.
Recuperación y resultados del tratamiento no quirúrgico
Comparado con el tratamiento quirúrgico tradicional, la recuperación después del enfoque no quirúrgico suele ser mucho más rápida. En muchos casos, el paciente puede retomar progresivamente sus actividades cotidianas y laborales en un plazo aproximado de dos semanas, siempre siguiendo las indicaciones médicas.
Después del procedimiento, puede aparecer inflamación, hematoma, sensibilidad local o molestias transitorias en la zona tratada. Estos efectos suelen ser temporales y forman parte del proceso de recuperación. En algunos casos, puede recomendarse el uso de férulas, ejercicios de movilidad o seguimiento con rehabilitación para optimizar el resultado funcional.
La valoración por parte de un especialista en cirugía de la mano es fundamental para determinar cuál es el tratamiento más adecuado en cada paciente. No todos los casos evolucionan igual, por lo que el abordaje debe ser personalizado y adaptado al grado de afectación de la mano.
En las Clínicas Dr. Sanz hemos tratado con éxito a numerosos pacientes con enfermedad de Dupuytren, valorando siempre la opción más adecuada según las características de cada caso. Nuestro objetivo es recuperar la funcionalidad de la mano, mejorar la calidad de vida del paciente y ofrecer un tratamiento seguro, preciso y adaptado a sus necesidades.
Si nota nódulos en la palma, dificultad para estirar los dedos o una retracción progresiva de la mano, le recomendamos solicitar una valoración médica especializada. Un diagnóstico temprano permite controlar mejor la evolución de la enfermedad y elegir el tratamiento más adecuado en cada fase.
Cirujano especialista
Dr. Juan Ramón Sanz Giménez-Rico
Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Más de 30 años realizando intervenciones de cirugía plástica, estética y reparadora, con una amplia experiencia en procedimientos faciales, corporales y reconstructivos orientados a mejorar la armonía, la funcionalidad y el bienestar del paciente.
Ha sido Jefe de Servicio de Cirugía Plástica en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV), presidente de la Asociación Española de Microcirugía y Profesor Asociado en la Universidad de Cantabria, participando en la formación de nuevos especialistas.
